Tapabocas que se convierten en flores

Las mascarillas causan mucha contaminación ambiental adicional durante estos tiempos en los que se utilizan cientos de millones de ellas cada día.
Mucha gente arroja estas mascarillas desechadas descuidadamente a la basura, a la carretera o directamente a la naturaleza.
A una diseñadora belga llamada Marie Bee Bloom se le ha ocurrido ponerse manos a la obra para buscar una solución imaginativa al asunto.

Su idea se llama ‘Haz florecer el mundo’, porque ese es su lema.
En esta época de virus en la que, además, la supervivencia de las abejas se está viendo comprometida, Marie llega para intentar solucionar ambos problemas a la vez.
Su diseño se basa en unas mascarillas bucales biodegradables que incluyen en su interior semillas de flores.

La máscarilla está fabricada con una mezcla que contiene papel de arroz biodegradable. Los cordones están hechos de pura lana de oveja y cartones de huevos vegetales y se fijan con pegamento a base de fécula de patata y agua. Incluso la tinta de estampación es biodegradable.

La mascarilla se elimina de manera natural en caso de acabar desechada. En su interior contiene semillas de mezcla de pradera holandesa, como aciano, gypsophila y eneldo. Así que en el lugar donde acabe tirada la mascarilla surgirían flores.

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